sábado, 2 de marzo de 2013

Los lugares y los intercambios

Por Aldana Fernández Sanders

“Las ciudades son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque”
Italo Calvino, Las Ciudades Invisibles

Cuentan los que recorrieron Ersilia, ciudad de los intercambios, que se parece al Mundo de Papel. En Ersilia, para establecer las relaciones que rigen la vida de la ciudad, los 
habitantes tienden hilos entre los ángulos de las casas, blancos o negros o grises o blanquinegros según indiquen relaciones de parentesco, intercambio, autoridad, representación.
Cuando los hilos son tantos que ya no se puede pasar entre medio, los habitantes se van: se desmontan las casas; quedan sólo los hilos y los soportes de los hilos.
En el Mundo de Papel los hilos -las relaciones- se multiplican, son cada vez extensos. Hay quienes los describen como infinitos. Cuando el 10 de marzo todos los habitantes fantásticos se vuelvan a reunir, los hilos ayudarán a sostener a tres instituciones: el Hogar Padre Morello de Parque Patricios; el merendero Matías: Primero los Chicos, de Merlo; y la ONG Manos Abiertas, de Hurlingham.

Desde la ladera de un monte, acampados con sus trastos, los prófugos de Ersilia miran la maraña de los hilos tendidos y los palos que se levantan en la llanura. Y aquello es todavía la ciudad de Ersilia, y ellos no son nada. Vuelven a edificar Ersilia en otra parte. Edificar, construir, de eso se trata. Como cuando Silvia y Raúl empezaron a cocinar para 40 chicos, que con el tiempo se volvieron 200 y hoy son quienes dan vida al merendero Mat
ías: Primero Los Chicos, de Merlo. O como cuando Patricia, Lucía, Cecilia, Carlos y cada vez más nombres se agruparon en la ONG Manos Abiertas para abrigar, al menos una vez por semana, los estómagos y los pies de quienes se acercan a las plazas en las plazas La Roche, en Morón, y Mitre, en San Miguel. Como cada vez que Celia, la directora del hogar Padre Morello, da la bienvenida a una nueva mamá.
Tejen con los hilos una figura similar que quisieran más complicada y al mismo tiempo más regular que la otra. Vuelven a edificar, multiplican. Después -una vez que está firme- la abandonan y se trasladan aún más lejos con sus casas. Quienes quieran generar hilos, construir puentes y cumplir objetivos conjuntos, quedan invitados a participar y dar forma al Mundo de Papel, primo lejano de Ersilia, la ciudad de los intercambios.

Para saber a quiénes está destinado el evento:

Institución: Hogar Padre Morello
¿Qué hacen? Reciben a mamás solteras con sus hijos y las ayudan con las comidas diarias, ropa y talleres. Muchos casos llegan derivados de juzgados por maltrato o agresiones familiares.
Cantidad de personas que asisten: Ahora hay 10 mamás, de entre 14 y 22 años, con sus hijos de entre 3 meses y 6 años. Contacto: 4308-4763 


Institución: ONG Manos Abiertas
¿Qué hacen? Cocinan y llevan abrigo todas las semanas a familias de zona Oeste. Además, juntan útiles, ropa, frazadas y otros materiales que distribuyen entre las familias asistidas, a quienes censan para seguir cada caso.
Cantidad de personas que reciben: 180 mujeres, chicos y personas en situación de calle o carenciadas.
Cuándo y dónde: todos los miércoles viernes a la noche en la plaza Mitre, de San Miguel, y viernes en la plaza La Roche, de Morón.
Contacto: Juan José (encargado de San Miguel): 15 59 24 59 12 /
Patricia (encargada de Morón): 4450-2092

Institución: merendero Matías: Primero Los Chicos
¿Qué hacen? Cocinan los fines de semana para 200 chicos y están armando una biblioteca del barrio, que quieren ampliar. Están construyendo un comedor, porque hasta ahora los chicos almuerzan o meriendan en un patio descubierto.
Cantidad de personas que reciben: 200 chicos.
Cuándo y dónde: los fines de semana, en el barrio Santa Isabel de Mariano Acosta (Merlo). Contacto: Silvia 15-6650-9713 o grandes_esperanzas@hotmail.com


sábado, 16 de febrero de 2013

Canción para un día de la vida

Queríamos palabras justas para explicar qué es el Mundo de Papel, esa ciudad fantástica habitada por payasos, malabaristas, músicos y soñadores devenidos en artistas que tomará forma el 10 de marzo en la Universidad Nacional de General Sarmiento para juntar alimentos no perecederos y útiles escolares. No podés siempre obtener lo que querés, pero si intentás, tenés lo que necesitás: una canción que tiene algo de consejo, otro poco de adelanto y mucho de sabiduría. Entren sin golpear.

Por Juan Tejedor

Introducción:
Es un lugar raro. Mejor dicho: el 10 de marzo va a ser un lugar raro. Singular. Antes, es nada. Y después, para algunos ni siquiera va a haber sido: los que se lo perdieron. Para los otros, sí.

Estrofa I:
Pensá un afiche. Al viejo estilo: offset, cuatro colores, fondo amarillo o rosa (magenta) o quizás un tornasolado degradé, doble hoja que parte las palabras al medio y te hace leer en escalón. Las dos hojas de un afiche nunca están pegadas a la misma altura; es una norma que siguen los pegadores de afiches para que se vea que tuvieron que pegar dos hojas y no una. O no. No se sabe.

Renzo Layco
Estrofa II:
Pensá un afiche al viejo estilo. Uno como el de la canción de Lennon, con el circo de Pablo Fanques, Henry el Caballo, saltos mortales, los Henderson, el círculo de fuego y un tipo haciendo equilibrio apoyado de cabeza sobre una pipa. Salvo que no va a ser éste el show del afiche.
O sí.
No se sabe.

sábado, 9 de febrero de 2013

Tu tiempo es un año


No recordamos la fecha exacta de la fundación ni el surgimiento de Tu Tiempo es Hoy. Sí recordamos que el nombre apareció entre los párrafos que homenajeaban al Flaco Spinetta, a pocos días (¿a pocas horas?) de su partida, en las crónicas de los matutinos que le dedicaban fragmentos de sus greatest hits y sus unforgettable versos.
El aniversario de su fallecimiento, el año cumplido (¿qué es c u m p l i r años? ¿uno le cumple a los 365 días transcurridos una cuenta pendiente, o son los 12 meses los que cumplen con el pacto de perecer, la obligación de transcurrir, la puntualidad a la que el cuarto hijo varón -el bisiesto que vendría a ser como el lobizón bautizado por el presidente- se rebela?) se nos ríe en la cara, nos escupe un ojo y nos sacude por los hombros. 
Ey. Hace un año que nos juntamos por primera vez en un balcón, siempre birra y música de por medio siempre, para charlar las ganas de hacer algo. Algo para ayudar. Algo para sobrevivir a la culpa por tanto daño causado, algo que nos empuje al costado de, debajo de, arriba o afuera de ese mañana que nos enseñaron a forjar con empeño de caballo oprimido, de equino con los ojos fijados en el camino (no importa cuál), de espuelas en las costillas y latigazo en el lomo.

Uno de esos diarios tenía pedazos célebres de las canciones de Luis.

Sueña un sueño despacito entre mis manos
hasta que por la ventana suba el sol.

Muchacha piel de rayón,
no corras más, 
tu tiempo es hoy.

Tu tiempo es hoy. Tu tiempo es hoy. Tiempo: días. Hoy: presente. Un sueño despacito. 

Despacio se llega lejos, decía el italiano piano piano que la abuela repitió hasta el hartazgo durante la niñez, niñez que esperamos recuperar día tras día. Recuperar o renovar la niñez, ahí está el desafío, ¿vos querías objetivos 2013?
Hace un año empezábamos a juntarnos pensando que no sería tan complicado aprovechar que tocamos la guitarra, que nos gustan la música y la cerveza con amigos, para ofrecer un espacio al que la gente pudiera llevar cosas que le sirvieran a otros. 
No teníamos idea. De cuánta gente como la gente hay. De lo preciado de la guitarra, el brindis, los buenos amigos. De Hurlingham, de Temperley, de Villa Urquiza, del ejemplo de Silvia y su merendero, el que lleva el nombre de Matías, que se fue con este año no sin empujarnos hacia adelante y en malón. De todo este año de gente. Gente que entra en nuestras vidas con un objetivo, que a veces sin saberlo lo cumple y sale, que vuelve a entrar o no, pero que está milagrosamente armada de venas, sangre, órganos, piel, impulsos de supervivencia, cerebro, una especie se origina y se adapta pero sobre todo, principalmente y antes que cualquier otra cosa, un alma, un alma que es invisible como una canción, como la banda del Flaco, así, Invisible y poderosísima.

domingo, 20 de enero de 2013

Receta para construir un merendero

Ingredientes
-Muchísima arena
-Un montón de piedras
-Una banda de cemento
-Cascotes
-Unos pares de palas anchas
-Unas cuantas palas angostas (?)
-Baldes
-Una mezcladora
-Gente que sepa de construcción
-Nosotros
-Gente que no se canse fácil ni gesticule como si estuviera transpirando petróleo hirviendo
-Nosotros
-Chicas de Lomas de Zamora y afines (no muy delicadas pero con estilo, preferentemente sin miedo al barro, las ampollas, el polvillo en la cabellera y los bichos)
-Cuarenta Patys
-Pan para hamburguesa
-Tomate
-Ketchup
-Mayonesa
-Flores del jardín de Priscila Delicia Abigail.

lunes, 31 de diciembre de 2012

La vuelta al Conurbano en una mañana

De Lomas de Zamora a Merlo y de Merlo a Constitución en seis horas. La misión: llevar los juguetes que donaron los empleados de la empresa SAP para el comedor “Matías, primero los chicos”. Un viaje que iba a ser una odisea y no lo fue. Todo gracias a un colectivero copado de la 266.  

Por Luis Moranelli
Cuando salí de casa, 7.24, pensé que esta sería la crónica de una muerte anunciada. No me llevo bien con la mañana, ni ella conmigo. Pero todo cambió tres minutos después, cuando subí al bondi.
Les cuento: ayer mi abuelo, mientras preparaba el clásico vermú de fin de año que hacemos los machos de la familia (ferné, un toque de soda, gancia, soda y un limoncito adentro), me contó que tuvo un mal augurio. Sí, no cerró el año con ese mensaje positivo que tanto garpa en estas fechas. El tema es así: desde que llegó al país en el 50, para cada Navidad mi abuela hace turdiles, una cosa con forma indefinida y masa crocante que no se parece a nada pero genera adicción. Bueno, este año no lo pudo hacer porque se le cagó un hombro y mi nono dice que hay que leerlo como un mal síntoma. A mí me pasó algo parecido pero al revés. Cuando subí al bondi, lleno hasta las tetas, intenté pagar. Pero el colectivero, creo que más por hinchado las bolas que por bueno, no me cobró. En se momento supe que iba a ser una gran mañana. Tuve un buen augurio, en palabras del nono.
Desde ahí todo fue ganancia. El tren iba tranqui, el 12 hasta ahí, y el viaje hasta SAP, la empresa de Vicente López que nos donó juguetes para llevar al comedor “Matías, primero los chicos”, demoró menos de lo que habíamos calculado con Caravaggio. Tuvimos que esperar un poco el transporte que nos iba a llevar hasta Merlo, es cierto, pero Coty Cartelli nos regaló un rico desayuno. Aunque no lo crean, trabaja en un lugar donde se puede servir todo lo que quiera todo el tiempo.  Un comedor al que sólo le falta el café del Chispa para ser ideal.  

sábado, 22 de diciembre de 2012

A day in the life

Un amigo que ve muchos documentales me contaba que un día va a pasar. Que tarde o temprano, la órbita sobre la que gira la Tierra se va a chanflear, o era un asteroide, bien no me acuerdo. La cosa es que se va a pudrir todo. Lo mismo con el sol.
Un día el sol se va a enfriar. Yo voy a estar en el balcón pelando un salamín picado fino, alguno va a estar recibiendo las notificaciones acosadoras por un nuevo texto en el blog de Tu Tiempo es Hoy, mi abuela va a estar peleando con el jardinero de la vecina para que no corte ligustrina de su lado de la medianera, Piquín va a estar bailando en lo de Tinelli y zaz, patapúfete, zrácate. El sol se va a oscurecer. Si no viste el low battery, báncate el off.
Y chau mundo. Ahí sí.
Mi amigo también me dijo que las estrellas que vemos brillar en el cielo en realidad están apagadas. Que fueron como nuestro febo, millones de años luz atrás, pero que por la enormísima distancia que nos separa de ellas, el tiempo atravesado hasta llegar a nuestros ojos (lo mejor que tiene este blog es la precisión quirúrgica de los datos) no nos permite verlas como están ahora: apagadas, secas, vacías.
Esa condición, dicen en NatGeo y el programa de Viviana Canosa, impide cualquier tipo de vida en los planetas de las galaxias extranjeras. Así es que podríamos estar solos en el universo. Sí, solos. Ni los marcianitos invadidos de Bradbury, ni Principitos, ET o barriletes cósmicos. Nada. Nosotros, acá, ahora, y nada más.