jueves, 14 de junio de 2012

Enderezando la cancha

Es sencillo para Riquelme, Roger Waters y Marcelo Tinelli ser solidarios. Y hasta porai' les hacen unas rebajitas en el impuesto a las ganancias. Sin embargo, mi amigo Moranelli escuchó que Damián Akerman, goleador del Deportivo Morón, apadrina a los Leoncitos de Moreno, escuelita de fútbol que recibirá las donaciones de Tu Tiempo es Hoy. Y se entusiasmó contando cómo es ayudar desde el bajo perfil del fútbol de Ascenso.


Por Luis Moranelli
Akerman es el goleador e ídolo del Gallito.
Damián Akerman no es Palermo, no es el Bichi Fuertes, no es Wayne Rooney. Ojo, no estamos hablando estrictamente de cuestiones futbolísticas. Tiene más de 120 goles en el fútbol profesional y es el máximo anotador del club Deportivo Morón. Chupateesamandarina y hacé lo que quieras con los carozos. 
Ahora bien, hay algo que innegable: no es famoso. No hace publicidades de celulares, no se lo nombra en los programas en los que Pagani grita día y noche y, por ahora, ninguna botinera salió a contar locas aventuras junto a él.

lunes, 11 de junio de 2012

La pelota limpia


Después de la eliminación en el último Mundial de Alemania 2010, escribí algo así:

Para festejar, la pelota es una excusa, claro. La excusa más perfecta de todas, la más redonda, valga la redundancia (o la redondancia). Porque con la pelota, algunas veces el pobresoñador está más cerca que en ningún otro ámbito del poderosoganador. 
Con la pelota, sos vos y soy yo; ella, vos y yo, aunque cause gracia sentirse juez y parte de un equipo de fútbol, porque ellos viven sus sueldos, cobran sus vidas y caminan otras calles. Pero no interesa: son la pelota, vos y yo. Vos, que aun siendo del primer inmundo y manejando los hilos de la UE y la European Round Table of Industrialists, estás solo con tus pares frente a mí con los míos, nosotros que mendigamos trabajo afuera y que dejamos de ser hace rato el granero de nada. Y yo te puedo ganar, mal que te pese, por eso sonrío
”.

Para aquellos que no se focalizan en los tobillos de los habilidosos ni en correr con desparpajo detrás del balón, no hacen falta contratos millonarios de los astros del fútbol para conquistar la gloria. Un rectángulo de césped, un arco y ella bastan. El mundo desaparece y nada importa ya. Los del pantano pueden germinar una flor con una gambeta y los solitarios sentirse acompañados en el nunca mejor ilustre abrazo de gol.

domingo, 3 de junio de 2012

El otro cacerolazo



El comedor "Primero los Niños" queda en Mariano Acosta,
partido de Merlo.
-A veces las madres se traen sus ollas, y como tienen agujeros tapados con algún trapito, les doy una de las mías. Acá siempre que hay comida, se cocina.
  
A Silvia le sobran razones para quejarse. Hizo lo imposible y más para criar a su hijo Matías, que padecía una grave enfermedad neurodegenerativa. Vive en una humilde casita del barrio Santa Isabel, en Mariano Acosta, donde el fondo de Merlo comienza a vislumbrar Marcos Paz. Tiene un par de garrafas que le dan gas y algunas estufas que mantienen cálidos dos espacios: la habitación y un cuarto en el que acumula las bolsas llenas de ropa que repartirá entre los duendes del barrio, a los que ayuda a crecer, formarse, alejarse de lo malo (porque nadie puede discernir entre el bien y el mal, pero todos somos capaces de distinguir qué es bueno y malo para nosotros y los que nos rodean).

lunes, 28 de mayo de 2012

De Beatles, rockabilly y solidaridad

Por Carolina Scartascini 

Nacho y Pablo, los Paul y George de Ayres Beatle Band.
No recibí ningún “no” en respuesta. -¿Me comprás una rifa?- preguntaba, y lo más parecido a una negativa fue un “ya le compré a la otra chica”. Admito que mentí. A ellos les dije que la rifa se vencía en diez minutos sólo para que nos compren otra. Pero estoy segura de que sabían que era un engaño porque compraban nuevamente, sólo por el gesto de colaborar con la causa. Mientras el rockabilly nos curtía dulcemente, con Milena correteábamos por el bar, abajo-arriba-escalera-baño-barra, y vendíamos a lo loco. Yo nunca había vendido rifas, ni siquiera en época de colegio; lo fantástico fue encontrarme con respuestas sonrientes, con ganas de ayudar.
Sam and the Roll Boys.
La escalera de Il Amichi era como un balconcito en el que la gente se asomaba para ver tocar a Sam and the Roll Boys –primero- y a Ayres Beatle Band –después-. Cerquita del primer escalón, casi entorpeciendo el paso de la mesera, estaba Renzo. Él pintaba con la música el cuadro que sería sorteado más tarde. Uno pasaba y veía como, minuto a minuto, se llenaba el lienzo, por naturaleza blanco, con el color del rock. De a $ 4 el número, o $ 5 cuando los más generosos dejaban la “propina”, se juntaron $ 322 que sirvieron para costear los gastos del traslado y sonido y, también, para sumar donaciones a lo recaudado: cuatro bolsas de consorcio con ropa y abrigo, las tres cajas con libros de cuentos, diccionarios y enciclopedias, la bolsa con útiles escolares, 41 paquetes de fideos, 16 de arroz, 15 latas de tomate, 10 paquetes de polenta, 8 de galletitas, 3 de azúcar, 3 de lentejas, 2 cajas de té, 2 de bizcochuelo, 2 de harina, 2 leches, un paquete de tostadas, uno de copos de maíz azucarados y 1 de yerba, con lo cara que está.

jueves, 17 de mayo de 2012

Subí al rayo que te llevo

Por Juan Tejedor

“Ya móntate en el rayo para ir”, dice el tipo que le puso música a la frase “tu tiempo es hoy”, en otra de sus canciones jóvenes. Dice “móntate”, esdrújulo, y no “montate”, como se dice. Spinetta cuando escribía y cuando cantaba hablaba de tú, más allá de algún voseo eventualísimo y hasta, a veces, ripioso como el “y vos me respóndes” de “Nena boba” que parece querer demostrar que el vos no puede contra el tú en la lírica flaca. Quién sabe los motivos. Pudo ser la influencia del bolero que reinaba antes de que el rock fuera argentino junto con los Teen Tops y hasta la Nueva Ola de Palito y sus secuaces. Pudo ser que Luis prefiriera ese decir sutil para la cadencia sin cunetas de sus versos. Spinetta abrazó el tú de entrada y se quedó en él para siempre. “Móntate en el rayo”, entonces, invitó y requirió –que suele ser casi lo mismo— sobre una secuencia del si bemol al re. Tenía razón, como habitualmente. Estos rufianes de Tu Tiempo es Hoy lo saben.

jueves, 10 de mayo de 2012

El arte de las musas


-Queríamos hacer algo para ayudar, pero no sabíamos por dónde empezar –me cuenta Micaela.
La frase me suena. Me preocupa repetir frases. Me preocupa repetirme, que la solidaridad se vuelva un discurso, que los sentimientos se transformen en palabras. Pero entiendo a Micaela.
¿Cuántos así habrá en mi barrio? ¿En la provincia de Buenos Aires? ¿Y en el continente?
Pienso.
Recuerdo a Victoria, cuando me dijo con voz trémula pero convencida que si cada persona del planeta ayudara a alguien que no tiene para comer, que no tiene para vestirse, no habría indigencia.
-Con Juano recorrimos varios hogares o comedores de Ramos Mejía, pero en todos nos daban vueltas, o nos trataban raro –retoma Mica. Ah, Juano es su hermano –Ninguno nos convencía. A través de una doctora amiga suya, dimos con Silvia.